Sandra Revuelto

25 días

 

STATEMENT

Mis intereses en el ámbito artístico se centran en la representación del cuerpo desde un punto de vista matérico y deconstructivo del que derivan juegos en los que establezco tensiones entre conceptos como la salud, la muerte, la vida, la permanencia, la presencia, la profanación y otras dicotomías como “lo lleno” y “lo vacío”, “lo de fuera” y “lo de dentro”. La relación entre el aspecto de las piezas que genero y sus modos de presentación, está relacionada estrechamente con aspectos biográficos y deseos personales, por ello podría caracterizarse gran parte de mi obra como expresionista.

Mi metodología es de una filosofía existencialista completamente procesual y performática. Trabajo desde el exterior hacía el interior. Establezco un paralelismo entre las características de los materiales plásticos y el cuerpo orgánico. Suelo trabajar los mismos temas desde diferentes puntos de vista, trabajo varias piezas simultáneamente y es una la que me lleva a otra, por lo que cuando estoy en el taller considero muy importante el diálogo entre las piezas. Mentalmente, en momentos más manuales y de contacto con el material, me gusta ponerme en la piel de un forense, un taxidermista, una madre, una amante, un niño…

Mis trabajos hasta ahora se debatían entre la construcción y la destrucción proyectando fuertes tensiones y expresando dolor e ironía. Realmente considero un cambio de paradigma esta propuesta presente, coincidiendo con un cambio de paradigma vital personal caracterizado por el sosiego.

BIO

Sandra Revuelto (Zaragoza, 1990). Grado de Bellas Artes en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas de Teruel, Universidad de Zaragoza. Acaba sus estudios en la Facultade de Belas Artes de Pontevedra da Universidade de Vigo en 2013. En la actualidad estudia el Máster de Profesorado de Educación Secundaria.

DESCRIPCIÓN CONCEPTUAL DE LA OBRA

Colitis ulcerosa es la premisa. Una enfermedad poco visible socialmente, que descompone el cuerpo y aferra al individuo a un rígido autocontrol y autoconocimiento específico poco compatible con los deberes y quehaceres establecidos en una cotidianidad “normalizada” y en las relaciones personales. Una silla es un objeto para sentarse cuya morfología se adapta a tal posición. Al eliminar las patas traseras las formas resultantes se tornan curiosamente antropomórficas. Tras jugar con diferentes modelos de silla, encontré una más vieja que ninguna. Pareció presentarse como un esqueleto descarnado y acabado. Decidí que esa era “la silla”. Estaba pintada con una pintura plástica color ocre verdoso, que parecía piel muerta. Quise encontrar la madera lijando cada extremidad y el respaldo, limpié los tornillos e incluso la base del asiento, que estaba podrida, la eliminé como si de una purga se tratase. El proceso de recuperación de la silla en todo momento estuvo enfocado desde el cuidado, la convalecencia y respeto a la delicadeza.