Paula Koysova

Cambio de contexto, cambio de sensación

 

STATEMENT

En la antigüedad la belleza se consideró un regalo divino y al contrario la fealdad como la presencia de los demonios emfadados. Desde entonces la gente cree que la belleza y la fealdad son algo contradictorio que no puede unirse. La creencia antigua de que la belleza tiene sus reglas objetivas se hizó la base de la cultura y el arte occidentales.  Hemos aprendido las reglas de lo que es bello. Reglas que en realidad no tienen nada que ver con la belleza y son completamente inajustables, pero sin embargo las usamos para dar a lo bello unas formas características. La cultura occidental desde el principio desprecia todo lo que es imperfecto. Sólo con el origen de la estética (siglo XVII.-XVIII.) apareció la idea de que la belleza es sujetiva e incaptable, dependiente de las sensaciones particulares que tienen sus justificaciones: en el alma, en la mente... La sociedad se fijó en la belleza moral para resolver este problema estético. El arte está ya liberado de los prejuicios, pero el espectador no. Por ahora ninguna manera de valorar la belleza ha llegado a ser completamente relativa. Deberíamos individualizar más, fijarnos en distintos principios, sin prejuicios. La nueva gente cambia la realidad y la nueva realidad cambia a la gente.

BIO

Nacida en Eslovaquia, realizó una estancia en España con el programa Erasmus. Acabó sus estudios de Bellas Artes en Cuenca. Ha realizado el Máster en Bellas Artes y ahora realiza el Doctorado en la Facultad de Bellas Artes en Cuenca. Se dedica a la pintura, especialmente en la representación del cuerpo.

DESCRIPCIÓN CONCEPTUAL DE LA OBRA

En pintura, una forma es un medio formal básico, competente por sí mismo. Toda forma, por indeterminada y carente de naturaleza representativa que sea, incita a una interpretación. Desde el punto de vista pintoresco, la mancha proyectada encima del retrato sería sólo una mancha, una forma indefinida, una representación simbólica abstracta. Sin embargo, en varias ubicaciones en el cuadro se demuestra que su significado cambia respecto al contexto en el que la introducimos. Desde el punto de vista individual la impresión siempre adquiere distinto significado según las asociaciones subjetivas positivas o negativas.