Esther Gatón

Aquel ciervo

 

STATEMENT

Sería pretencioso pensar que uno logra ponerse en la situación de un afectado por  enfermedad crónica. Sería ingenuo y muy ridículo simular que uno es capaz de sentir aquello de lo que tan sólo ha escuchado hablar. Tampoco me gustaría dar lecciones y entregar un discurso cargado de códigos éticos, moralistas o incluso cosméticos sobre cómo se debe ver, analizar o actuar. No somos médicos ni pacientes. No está en nuestra mano opinar sobre cómo debe ser acogida una enfermedad. Y no obstante, el arte puede.  El arte puede mucho porque permite, sobretodo, ser vivido. Diré, que una obra de arte es válida cuándo transmuta, cuándo –aunque sea ligeramente- el espectador que la recibe ha cambiado. Por eso, mi función como artista reside en ofrecer otras narraciones, otras formas o maneras que puedan ser aprehendidas y en consecuencia, aplicadas en la vida individual.

BIO

Esther Gatón (Valladolid, 1988). Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense de Madrid (2006/11) habiendo realizado un curso en la escuela Saint Luc de Bélgica (2009/10) y otro en la Universidad de Barcelona (2010/11). Lleva a cabo el Máster en Investigación en Arte y Creación UCM (2012/13) y actualmente desarrolla un Proyecto de Investigación Doctoral en Bellas Artes.

DESCRIPCIÓN CONCEPTUAL DE LA OBRA

El trabajo hace presentes condiciones características en la enfermedad de la artritis reumatoide como son la incertidumbre, la desidia, la distorsión y el dolor. Condiciones que tienen que ver con el paciente pero que están inevitablemente vinculadas con su “alrededor”, con el entorno dónde él se manifiesta. El paciente es afectado por el lugar donde se encuentra y, a su vez, la presencia de este modifica las propias circunstancias del emplazamiento. Así, paciente y entorno construyen una coyuntura singular en la que un tercer individuo -un no-afectado por la enfermedad- aparece como sujeto receptor de cualidades; como espectador de un espacio donde la enfermedad casi se ha desdoblado, hasta afligirle a él mismo en sus intenciones. Cuando una persona sufre por tener que girar el pomo de una puerta, darle la mano a otra, bajar unas escaleras o incluso, en pleno estado de reposo, ocurre algo en la atmósfera que tiñe de amarga la situación. Se trata de una amargura que provoca una posibilidad poética. Dibujos y texto se relacionan entre sí a fin de desencadenar dicho ambiente cargado de incertidumbre, desidia, dolor y distorsión.