Beatriz Ros

Miss~Taken

STATEMENT

El discurso artístico de Beatriz Ros parte de la consideración de la poesía como fisura hacia a lo Real lacaniano, el punto ciego del lenguaje, por su capacidad de ruptura del significante-significado. A través de acciones e imágenes dónde su propio cuerpo y cotidianidad adquieren un carácter evocador y emotivo (relacionado con la imposibilidad de lo literal en el ser artístico) investiga en la cuestión de la experiencia estética como modo de conocimiento. Una emoción caracterizada por su incapacidad de ser definida. Con esta intención de desautomatización hace uso principalmente de los recursos de lo audiovisual trabajando con el espacio-tiempo y con las posibilidades que ofrece el medio vídeo de alterar estos dos elementos mediante el montaje (repetición, posibilidad de varios canales) y la ralentización o aceleración temporal.

BIO

Beatriz Ros (Málaga, 1984). Es licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Málaga y Técnico Superior de Fotografía Artística. Como poeta ha participado en diversas publicaciones y antologías: Y para qué + poetas (ed. de Raúl Díaz Rosales y Julio Cesar Jiménez), la revista Nayagua (ed. Centro de Poesía José Hierro) o la monografías Hipotecas Familiares y Sehnsucht, de Catálogos de Valverde 32 (ed. de Raúl Díaz Rosales y Ramón Díaz Guerrero). Su primer libro de poesía, De cómo descubrí que seguía viva, fue el ganador ex aequo de la primera edición del Premio de Poesía Joven Pablo García Baena.

DESCRIPCIÓN CONCEPTUAL DE LA OBRA

Miss~Taken es un juego de palabras entre la palabra "error" o "equivocado" ("mistake"/"mistaken" en inglés) y lo que podría traducirse como "señorita tomada". En Miss~Taken (Touching Heartself) la performer se sitúa en un entorno que recuerda al interior de una cueva. La acción consiste en rascarse el pecho insistiendo en la búsqueda de una forma que, en el momento en que cesa la acción, se nos revela como una señal o un rubor parecido a un corazón. Cuando el dolor se convierte en metáfora a través de la experiencia estética un acto cotidiano puede descubrirnos la belleza de lo orgánico, de un cuerpo en comunicación con nuestras emociones no descritas que nos habla en su propio lenguaje y que comparte nuestro pulso.